Verdadero Dios, verdadero hombre
Todo lo que digo sobre Dios, sobre la salvación o sobre la Iglesia se sostiene o se cae según quién sea Jesucristo. No hay bitácora teológica seria sin una cristología clara.
La encarnación
Confieso, con el Credo, que Jesús es plenamente Dios y plenamente hombre, sin mezcla ni división de sus dos naturalezas en una sola persona. “y aquel Verbo fue hecho carne”: la eternidad se hizo tiempo, la Palabra se hizo carne "y habitó entre nosotros". No es un ángel disfrazado ni un hombre divinizado: es Dios mismo asumiendo, sin dejar de ser Dios, una naturaleza humana real, con hambre, cansancio y lágrimas.
Su obra: vida, muerte y resurrección
Jesús no vino solamente a morir; vino a vivir la vida obediente que la humanidad no supo vivir, a morir la muerte que la humanidad merecía, y a resucitar como primicia de una humanidad nueva. Cristo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino por los de todo el mundo porque el amor de Dios, mostrado en la cruz, no es un amor selectivo dentro de un grupo cerrado, sino una provisión suficiente para todo aquel que quiera responder a él en fe.