Una esperanza que no avergüenza
Prefiero escribir poco y con cuidado sobre los detalles del final, y mucho sobre su corazón: la certeza de que la historia va hacia algún lugar, y que ese lugar es la restauración, no el caos.
El regreso de Cristo
este mismo Jesús...así vendrá sostiene toda la esperanza cristiana sobre las últimas cosas: Jesús, resucitado, volverá. No especulo demasiado sobre calendarios ni sobre esquemas cerrados de eventos; sí sostengo, con la Iglesia de todos los siglos, que su regreso es real, personal y visible.
Juicio y renovación, no solo destrucción
El juicio final no es un capricho arbitrario: es la respuesta justa de Dios a una historia donde la libertad humana tuvo, hasta el final, consecuencias reales. Y sin embargo la meta última no es la destrucción sino la renovación: he aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Vivo a la espera de esa restauración completa, y trato —con más fallas que aciertos— de que esa esperanza futura ordene mis prioridades presentes.